viernes, 26 de agosto de 2016

Solidaridad nunca se ha escrito con "p" de políticos





Solidaridad se escribe con “c”, no con “p”


“¿Tú sabes lo que es la ACNUR?”  Supongo que a muchos de vosotros os han salido al paso con esta pregunta  jóvenes incansables que dedican mucho de su tiempo libre a acciones altruistas. “Sí, claro que lo sé,  la agencia de las Naciones Unidas para la atención a los refugiados”,  pero ya estoy comprometido con una asociación”.  Estos o parecidos términos  son los que he utilizado varias veces, después de decir a estos jóvenes que admiraba su labor y de preguntarles qué  tanto por ciento de su presupuesto destinaba la ONU para este capítulo, a lo que alguno de ellos -no todos- me ha respondido “creo que un 1 ó un 2 %.  “¿Te parece bien?”. La callada fue su respuesta.

Pero no está todo perdido. Mientras la sociedad civil, es decir los ciudadanos,  sean capaces de mostrar su empatía con otras personas en necesidad, todavía hay posibilidad de recuperación. Son innumerables los ejemplos de solidaridad que todos conocemos: personas que sacrifican sus vacaciones para entregarse a obras sociales, médicos y profesionales que arriesgan sus vidas en lugares de conflicto y de guerras lejos de su familia, agrupaciones de vecinos que se unen para ayudarse mutuamente y crean su “banco solidario”, como ha sucedido en el barrio de Les Corts, de Barcelona…Lo que antes se llamaba caridad cristiana, ahora se llama solidaridad civil o ciudadana, solidaridad con “c”. También la podríamos escribir con “c”, si la relacionamos con un auténtico comunismo. Son millones de ciudadanos los comprometidos con una causa solidaria, además de las diversas organizaciones tradicionales. A nivel del ciudadano todavía hay esperanza.  

Pero ¿qué sucede a nivel político, a nivel de los políticos?  ¿Podemos hablar de solidaridad? Teóricamente sí. La solidaridad es uno de los principios que rige las relaciones entre las regiones ricas y las menos ricas de un Estado. La solidaridad es el fundamento de la política regional de la UE. “La Unión fomentará la cohesión económica, social y territorial y la solidaridad entre los Estados miembros” (art. 3 del Tratado de la UE).  También podemos hablar de solidaridad fiscal. Todos vemos con la mayor naturalidad que los que más ganan  paguen proporcionalmente más impuestos, es decir aunque la solidaridad fiscal nos haya sido impuesta por la Ley, los ciudadanos la aceptamos como algo normal. Pero ¿qué sucede en la práctica?  ¿Se da una auténtica solidaridad entre las diferentes regiones de España?  Incluso la solidaridad fiscal que los ciudadanos hemos admitido, porque somos nosotros los que pagamos los impuestos y no los gobiernos autónomos ni los territorios,  se convierte en insolidaridad. ¿No es este un argumento utilizado muchas veces por los políticos para enfrentar a los ciudadanos de las diferentes regiones? A nivel de la UE ¿ha habido la más mínima solidaridad en estos últimos años de crisis con los países en dificultades?  Es verdad que la UE y los gobiernos han mostrado su solidaridad, pero con los bancos, no con los ciudadanos.

Y descendamos al caso concreto de España. Mientras la mayoría hemos tenido que apretarnos el cinturón, bien con el descenso del nivel de vida o con el aumento de los impuestos ¿han mostrado los políticos y los partidos políticos la más mínima solidaridad? ¿Se han preguntado siquiera si no se podrían recortar por algún lado los multimillonarios gastos superfluos que están ocasionando los partidos políticos con todos su adláteres?  El despilfarro es mucho más grave que la corrupción de todos los partidos políticos juntos. Hablar de corrupción y no hablar de gastos superfluos es puro fariseísmo  ¿Con los medios de comunicación  actuales, no se puede prescindir total o cuasi-totalmente de los desplazamientos a  los parlamentos, y sus correspondientes dietas? ¿No se podría prescindir de los políticos a pleno empleo y que los cargos electos, fuera de rarísimas excepciones, compaginaran su mandato con su profesión normal?   Estos son sólo unos ejemplos. Me gustaría saber si a los partidos políticos se les ha pasado por la imaginación siquiera esta pregunta que nos hacemos los ciudadanos de a pié: “por dónde puedo recortar gastos”. Y no hablo de los políticos individuales, pues éstos, tal y como están configurados los partidos en España, quizás no se atrevan ni a pensar, por si acaso no concuerdan con la opinión oficial del partido. ¿Para qué ahorrar?, seguro que se preguntan los partidos políticos,  ¿pero si España ni tiene deudas, ni tampoco paro, y nuestras propias deudas terminarán condonándolas los bancos?

Solidaridad nunca se escribe con “p” de política ni de políticos.

Solidaridad nunca se escribe con "P" de políticos





Solidaridad se escribe con “c”, no con “p”


“¿Tú sabes lo que es la ACNUR?”  Supongo que a muchos de vosotros os han salido al paso con esta pregunta  jóvenes incansables que dedican mucho de su tiempo libre a acciones altruistas. “Sí, claro que lo sé,  la agencia de las Naciones Unidas para la atención a los refugiados”,  pero ya estoy comprometido con una asociación”.  Estos o parecidos términos  son los que he utilizado varias veces, después de decir a estos jóvenes que admiraba su labor y de preguntarles qué  tanto por ciento de su presupuesto destinaba la ONU para este capítulo, a lo que alguno de ellos -no todos- me ha respondido “creo que un 1 ó un 2 %.  “¿Te parece bien?”. La callada fue su respuesta.

Pero no está todo perdido. Mientras la sociedad civil, es decir los ciudadanos,  sean capaces de mostrar su empatía con otras personas en necesidad, todavía hay posibilidad de recuperación. Son innumerables los ejemplos de solidaridad que todos conocemos: personas que sacrifican sus vacaciones para entregarse a obras sociales, médicos y profesionales que arriesgan sus vidas en lugares de conflicto y de guerras lejos de su familia, agrupaciones de vecinos que se unen para ayudarse mutuamente y crean su “banco solidario”, como ha sucedido en el barrio de Les Corts, de Barcelona…Lo que antes se llamaba caridad cristiana, ahora se llama solidaridad civil o ciudadana, solidaridad con “c”. También la podríamos escribir con “c”, si la relacionamos con un auténtico comunismo. Son millones de ciudadanos los comprometidos con una causa solidaria, además de las diversas organizaciones tradicionales. A nivel del ciudadano todavía hay esperanza.  

Pero ¿qué sucede a nivel político, a nivel de los políticos?  ¿Podemos hablar de solidaridad? Teóricamente sí. La solidaridad es uno de los principios que rige las relaciones entre las regiones ricas y las menos ricas de un Estado. La solidaridad es el fundamento de la política regional de la UE. “La Unión fomentará la cohesión económica, social y territorial y la solidaridad entre los Estados miembros” (art. 3 del Tratado de la UE).  También podemos hablar de solidaridad fiscal. Todos vemos con la mayor naturalidad que los que más ganan  paguen proporcionalmente más impuestos, es decir aunque la solidaridad fiscal nos haya sido impuesta por la Ley, los ciudadanos la aceptamos como algo normal. Pero ¿qué sucede en la práctica?  ¿Se da una auténtica solidaridad entre las diferentes regiones de España?  Incluso la solidaridad fiscal que los ciudadanos hemos admitido, porque somos nosotros los que pagamos los impuestos y no los gobiernos autónomos ni los territorios,  se convierte en insolidaridad. ¿No es este un argumento utilizado muchas veces por los políticos para enfrentar a los ciudadanos de las diferentes regiones? A nivel de la UE ¿ha habido la más mínima solidaridad en estos últimos años de crisis con los países en dificultades?  Es verdad que la UE y los gobiernos han mostrado su solidaridad, pero con los bancos, no con los ciudadanos.

Y descendamos al caso concreto de España. Mientras la mayoría hemos tenido que apretarnos el cinturón, bien con el descenso del nivel de vida o con el aumento de los impuestos ¿han mostrado los políticos y los partidos políticos la más mínima solidaridad? ¿Se han preguntado siquiera si no se podrían recortar por algún lado los multimillonarios gastos superfluos que están ocasionando los partidos políticos con todos su adláteres?  El despilfarro es mucho más grave que la corrupción de todos los partidos políticos juntos. Hablar de corrupción y no hablar de gastos superfluos es puro fariseísmo  ¿Con los medios de comunicación  actuales, no se puede prescindir total o cuasi-totalmente de los desplazamientos a  los parlamentos, y sus correspondientes dietas? ¿No se podría prescindir de los políticos a pleno empleo y que los cargos electos, fuera de rarísimas excepciones, compaginaran su mandato con su profesión normal?   Estos son sólo unos ejemplos. Me gustaría saber si a los partidos políticos se les ha pasado por la imaginación siquiera esta pregunta que nos hacemos los ciudadanos de a pié: “por dónde puedo recortar gastos”. Y no hablo de los políticos individuales, pues éstos, tal y como están configurados los partidos en España, quizás no se atrevan ni a pensar, por si acaso no concuerdan con la opinión oficial del partido. ¿Para qué ahorrar?, seguro que se preguntan los partidos políticos,  ¿pero si España ni tiene deudas, ni tampoco paro, y nuestras propias deudas terminarán condonándolas los bancos?

Solidaridad nunca se escribe con “p” de política ni de políticos.

viernes, 19 de agosto de 2016

UnpReino Unido - Unión Europea: un divorcio cantado:

Reino Unido y Unión Europea, un divorcio inevitable

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Divorcio CEE y Reino Unido
Divorcio CEE y Reino Unido
Toda ruptura supone algo o mucho de sufrimiento, pero en muchísimos casos la ruptura puede ser una liberación. En el caso concreto, tal y como estaban las relaciones entre Gran Bretaña y la UE, el divorcio era no sólo previsible sino, a mi entender, inevitable. Pero no creo que el divorcio, la salida de Inglaterra de la UE, haya sido una mala solución. Cuando las relaciones entre la pareja han llegado a punto grave de deterioro,  no conviene insistir en una unión que de hecho ya no existe. Es lo que estaba ocurriendo entre Gran Bretaña y la UE. No es la primera vez que digo que peor que la ruptura hubiera sido ceder a todas las pretensiones de Gran Bretaña, tampoco es la primera vez que digo que Gran Bretaña estaba desde hace ya mucho tiempo más fuera que dentro y que no debería haber ingresado en la UE , porque su entrada se hizo violando la letra y el espíritu de los tratados de la UE, pues su intención no era seguir adelante en el proceso de integración europea.
Dicho esto, quisiera hacer una salvedad. Si los problemas de UE son un tema recurrente en mis escritos, es porque  para mi la UE es la única tabla de salvación que podemos tener los españoles. En los partidos políticos españoles no podemos confiar lo más mínimo, pues nos han dado pruebas evidentes de su ceguera y de su falta de voluntad para resolver los problemas de los españoles. Y tenemos que hacer lo posible por que la única tabla que nos queda no nos falle.
En todo divorcio o los cónyuges actúan  de forma amistosa en el momento del divorcio, o la ruptura conllevará necesariamente unos daños colaterales. Estamos ante un divorcio muy especial, ante un caso jurídico que no se ha dado nunca hasta ahora en la historia. Ni los tratados de la UE son unos tratados internacionales, ni el Derecho de la UE es un derecho internacional.  No nos sirven, por tanto, los precedentes históricos de otros casos similares. Estamos ante un Derecho interno. En los tratados internacionales no intervienen para nada los ciudadanos, pero en el Derecho de la UE los ciudadanos son una parte esencial,  son titulares de unos derechos y de unas obligaciones que no dependen de los gobiernos de sus respectivos Estados miembros, sino única y exclusivamente de ellos y de la UE. Estamos, por tanto, ante un doble divorcio: el de Gran Bretaña con la UE  y el de los ciudadanos británicos que han votado a favor del Brexit con la UE. Pero ¿qué sucede con los ciudadanos británicos que han votado a favor de la permanencia?  Estos últimos no se han divorciado de la UE y , sin embargo, estos últimos corren peligro de sufrir los daños  colaterales  de un divorcio no-amistoso. Pueden ser los niños de unos padres divorciados y peleados.
Yo no pretendo haber encontrado la solución para este problema, teniendo en cuenta, sobre todo, que se trata de algo completamente nuevo. Pero solución haberla hayla. Estos ciudadanos, además de la ciudadanía británica, tienen la ciudadanía europea, y, por tanto, la UE, y especialmente el Parlamento Europeo, está obligada a defenderlos, porque son sus ciudadanos. La ciudadanía europea depende única y exclusivamente de la UE y, por tanto, a mi entender, no se la pueden quitar ni el gobierno británico no otros ciudadanos británicos , por mucha mayoría que sean.
Soy uno de los pocos que dice  que el ingreso de Gran Bretaña  en la UE fue inconstitucional y que Gran Bretaña no debería haber entrado, pero al mismo tiempo soy de los primeros que defiende que si los ciudadanos británicos contrarios al Brexit no renuncian a la ciudadanía europea, la única que puede privarles de esta ciudadanía es la UE. ¿Se atreverá a hacerlo?  Esta jamás deberá dejar abandonados a sus ciudadanos. Y recordemos, sólo un Unión Europea preocupada por sus ciudadanos nos puede sacar del hoyo a los españoles.
Félix de la Fuente Pascual, presidente de CILUS –  Ciudadanos Libres Unidos

viernes, 12 de agosto de 2016

La Europa de las Contradicciones

La Europa de las contradicciones

Ue detail

No sé si en España hay algo que funcione, pero de lo que sí estoy convencido es de que en Europa hay muchas cosas que funcionan mal y de que hay muchas contradicciones.

No puede ser que mientras en Alemania se necesita un millón de trabajadores, en España tengamos cuatro millones de parados. No puede ser que en la Europa de los Ciudadanos sea el Gran Capital y no los ciudadanos los que manden.

No puede ser que mientras en Grecia la atención a los refugiados podría haber creado muchos miles de puestos de trabajo y unos ingresos millonarios, por una legislación y decisión absurda de la UE, esos millones hayan ido a parar a un país que en cuanto a la protección de derechos humanos deja bastante que desear.

Sí, donde mayores contradicciones encontramos es en las relaciones de la UE con Turquía. Desde hace ya varios años se viene negociando el futuro ingreso de Turquía en la UE. Pero constantemente se van aplazando dichas negociaciones. ¿Puede un país que en su mayor parte no pertenece a Europa, que no comparte muchas de las costumbres occidentales, que, dada su población, sería el país de más peso en la UE, ingresar en la UE  por el mero hecho de ser miembro de la Otan o de que su candidatura se vea apoyada por los Estados Unidos de América?

Mis consideraciones no tienen relación alguna con la situación actual de Turquía. Las podría haber escrito hace diez años y, de hecho así lo hice. Para ingresar en la UE, previamente se debe cumplir con unos requisitos. Sin embargo el cumplimiento de estos requisitos no da derecho a ingresar en la UE. No admitir a un país en la UE no significa ningún agravio para con dicho país, ni que se tengan que romper las relaciones de amistad con este país, sino todo lo contrario. Pero ni Turquía  debería entrar ni muchos de los países que actualmente están dentro de la UE deberían haber entrado. Ni está claro que dichos países se hayan beneficiado,  ni tampoco lo está que hayan supuesto un beneficio para los ciudadanos europeos.

Estos países no deberían haber entrado, porque no cumplían con los requisitos mínimos para la adhesión, entre otros: “compartir el ideal democrático: respeto a los principios de libertad y democracia, a los derechos humanos, a las libertades fundamentales y al Estado de Derecho;  voluntad de participar en la obra común (al parecer, esta fue la razón  por la que De Gaulle se opuso en 1963 y 1967  al ingreso del Reino Unido, y el tiempo le ha dado la razón); y cierto nivel económico y social ( diferencias demasiado grandes perjudicarían tanto al Estado solicitante como a la Unión)”.

Con miras a una convivencia pacífica entre ciudadanos europeos y ciudadanos turcos, ¿por qué se ha de dar más importancia al elemento geográfico que a los valores y costumbres comunes? ¿Acaso es más fácil la convivencia  con los ciudadanos turcos, aunque estén a 50 kilómetros de las costas europeas, que con los argentinos de la Patagonia?

En la era de Internet y de la aldea global dar importancia a la distancia geográfica  es seguir anclados aún en los inicios del siglo XX.  No es lo más importante la ampliación sino la profundización. No se la pueda entretener a Turquía con promesas que no se puede cumplir, ni dar el visto bueno a una adhesión porque las grandes empresas quieran tener mano de obra barata o porque a los Estados Unidos les convenga.   

viernes, 5 de agosto de 2016

Europa aprieta, pero los partidos políticos españoles ahogan

Seppuku detail
A los españoles no hay D… que nos saque del hoyo, porque tenemos tal cantidad de gastos superfluos, tal lastre de cargos inútiles que ni la misma economía alemana lo podría soportar.

Los 3 millones de euros que se iban a otorgar gratuitamente en la Cámara  Baja y en el Senado a un pequeño partido de ámbito regional nos puede dar una idea de la magnitud del problema, de los miles de millones (sí, miles de millones de euros) que se podrían ahorrar, si no se otorgaran subvenciones inútiles, si no se pagaran dietas a políticos que no asisten a reuniones o que asisten de forma totalmente pasiva. Me estoy refiriendo a todos los niveles de la política: estatal, regional y municipal. Y no estoy pensando en los sueldos que cobran los políticos profesionales en estos tres niveles, aunque este es un capítulo aparte que precisa de una profunda reestructuración.

A los españoles no hay D… que nos saque del hoyo, porque tenemos tal cantidad de gastos superfluos, tal lastre de cargos inútiles que ni la misma economía alemana lo podría soportar. En cualquier empresa se echaría a puntapiés por inútiles a todos los directivos.

Europa nos amenaza con una multa de 6 millones y una suspensión de los fondos estructurales (Fondo social europeo, Feder,  el FEOGA  y el Instrumento Financiera de Financiación de la Pesca ), no por haber incumplido con el objetivo del déficit –que sería razón suficiente-, sino en caso de que no se tomen urgentemente las medidas oportunas, entre ellas la presentación de unos presupuestos razonables para el 15 de octubre, pero los partidos políticos siguen erre que erre negándose a colaborar y pensando únicamente en sus propios intereses partidistas. Total, la multa la van a pagar otros, y esos otros somos los ciudadanos de a pie. Las consecuencias económicas y de creación de empleo que estas sanciones de Europa pueden conllevar son enormes. Pero como ellos no se van a ir al paro… La irresponsabilidad de los partidos constitucionalistas por no llegar a unos acuerdos que hagan posible la gobernanza de España, es inaudita.

Europa dice a los políticos españoles que hay que gastar menos –no hace falta ser un lince para ver la necesidad de hacerlo-, pero me hubiera gustado que Bruselas les hubiera indicado a los políticos españoles  dónde deberían aplicar los recortes o que les hubiera amenazado con embargarles su sueldo en caso de incumplimiento del objetivo del déficit, pero esto sería ya pedir demasiado. No olvidemos que tanto en la Comisión como en el Consejo están presentes los políticos nacionales, y entre ellos los españoles, y, claro, la clase política, o la casta política, como se dice ahora, no va a luchar contra los propios intereses. Antes que eso, prefiere hacerse el harakiri, y, de paso, nos lo hace a todos los españoles.

Que no se llamen a engaño, la capacidad de aguante de los españoles tiene un límite.
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lunes, 1 de agosto de 2016

¿Quién dijo que tres millones de euros no es nada?

¿Quién dijo que tres millones de euros no es nada? Por una vez en la vida parece que los políticos empiezan a comprender que son ellos que los tienen que empezar a no malgastar.  En CILUS nos elegramos de que no le hayan otorgado grupo propio en el Senado al antiguo partido de Convergencia y nos hayamos ahorrado 3.000.000 de euros, y no tanto porque se trate de un partido independentista, que también por esto, sino porque no cumple con los requisitos para tener grupo propio. En esta misma línea ¿cómo se puede tolerar que se gasten 1.700.000.000 de euros en embajadas indpendetistas catalanas? ¿Cóomo se puede tolerar que todas las regiones tengan delegeaciones innecesarias en Bruselas y en otras ciudadas? ¿Como se puede tolerar que los partidos políticos no se pongan de acuerdo en suprimir todos sus gastos inútiles y privilegios? ¿Cómo puede Bruselas exigir que se suba el IVA reducido de España para cumplir con el objetivo de reducción del déficit y no exige que se supriman todas las subvenciones y gastos inínitiles relacionados con los partidos políticos y con los sindicatos? ¿Por qué no se supriman de una vez todos los organismos o fundaciones inútiles?  Si os habéis dirigido alguna vez a cualquier defensor del pueblo, ¿nos podéis explicar para qué sirven en España los defensores del pueblo?  Haced la prueba, y luego nos lo diréis.
Los partidos políticos están jugando con fuego

viernes, 29 de julio de 2016

Un Parlamento que ni nos representa ni decide

Hemiciclo detail



Ante el espectáculo lamentable a que nos tienen acostumbrados nuestros vividores de la política, no resulta extraño que muchos españoles nos formulemos esta pregunta.

Viendo cómo nuestros políticos dan más importancia a la televisión que al Parlamento, viendo el papel de monigotes que están obligados a hacer el 99 % de los diputados, que “ni pinchan ni cortan” y que no sirven para otra cosa que para hacer número en el hemiciclo, viendo que todos los diputados se ven obligados a votar “lo que dice el jefe o el partido”, viendo que las decisiones no se toman en el Congreso sino en la sede de los partidos y viendo lo aburrido que tiene que ser para los diputados pasar las horas muertas en la cámara, si no tienen a mano un revista frívola o un juego en el móvil, creo que lo más acertado y más económico sería  suprimir de un plumazo el 98 ó 99 % de los diputados. ¿Alguien me puede decir para que sirven tantas personas pasivas y durmientes en el hemiciclo, que se pasan años sin tener una sola intervención y sin escribir una sola línea?

Que sirven para emitir su voto en el momento de las votaciones, me diréis. Pero ¿no sería mucho más sencillo que el voto de cada uno de los jefes de partido tuviera el valor que correspondiera al porcentaje de los votos obtenidos en las elecciones? ¿Es que no sabemos de antemano que todos los miembros de cada uno de los partidos van a votar en el mismo sentido? ¿Es que hay algo más antidemocrático que el que los representantes nuestros, que en principio están obligados a hacer lo que les estamos pidiendo, no hagan el más mínimo caso de lo que les hemos dicho ya dos veces?

Como los partidos políticos no van a cambiar de momento, creo que lo más acertado actualmente sería que desapareciera el 98 % de los diputados tanto nacionales como autonómicos.   

Hace ya más de un año  escribí con el título ”España y Europa a la deriva”, entre otras las siguientes frases:
“Pero la negra historia de los refugiados nos ofrece, además,  otra imagen  que responde a la realidad de Europa y de España: una barca a la deriva. No es una casualidad lo que nos está ocurriendo en Europa. La espalda que Europa está dando a los refugiados es esa misma espalda que viene dando desde hace tres décadas a los ciudadanos.  Hemos creado una Unión Europea del Gran Capital, de los grandes acuerdos comerciales  que permiten explotar tanto a los ciudadanos de los países emergentes con sueldos bajos, como a los ciudadanos europeos con la amenaza y el fantasma de la deslocalización. La UE, que fue la iniciadora de la globalización como una forma de entendimiento entre los ciudadanos europeos, ha sido víctima de la manipulación de su idea por parte del gran capital.

El mal de España es el mal de Europa y viceversa. Y el remedio tiene que ser el mismo.  Los mismos políticos que gobiernan o vienen gobernando  la UE son, con pequeñas diferencias, los mismos políticos que vienen gobernando a España. El mal no está en España, ni en Europa…. El mal es esa pandemia que afecta a toda Europa, con pequeñas diferencias, que se llama partitocracia o dictadura de los partidos. A Europa y a España le faltan líderes, porque los partidos políticos nos imponen unos jefes de filas mediocres o nulos. Son los partidos políticos los que han secuestrado a Europa, porque en una Unión política ellos perderían poder y protagonismo y en una España de los ciudadanos los partidos políticos no podrían imponer a sus jefecillos de turno. ¿Creéis realmente que los ciudadanos españoles, portugueses y franceses, p.e., no llegaríamos a entendernos y superar los complejos nacionales, si no intervinieran los políticos?”

Ninguno de los problemas que teníamos hace un año, ha quedado resuelto. Más bien todos han empeorado. Ha aumentado la pobreza, también la xenofobia, los atentados  y la inseguridad. Mientras tanto, los partidos políticos ni se enteran: sueldo sin trabajar y aparición diaria el la televisión ¿con sobresueldo?
Félix de la Fuente Pascual, Presidente de CILUS, Ciudadanos Libres Unidos